En este ejercicio de escritura te comparto:
- Proceso creativo. Una práctica utilizada por escritoras que puede ayudarte en tu proceso de escritura.
- Ejercicio sin juicios. Un ejercicio de escritura rápida con la intención de permitirte escribir lo que quieras sin que tu mente alcance a juzgarlo.
- Ejercicio creativo. Un ejercicio de 20 a 30 minutos con la intención de que tu escritura, tu creatividad, y tu autenticidad fluyan.
Sin más preámbulos, vamos a los ejercicios.
1.Proceso creativo
A veces las ideas no llegan cuando estamos sentadas o sentados, sino cuando estamos caminando. Por eso una parte importante del proceso creativo es caminar.
Cuando caminas:
- aparecen asociaciones inesperadas,
- baja la vigilancia,
-
no solo la mente entra en el proceso creativo, sino que también entra el cuerpo
y las ideas fluyen conectando unas con otras
Escritoras y caminatas
- Virginia Woolf caminaba por Londres
- Franz Kafka daba largas caminatas nocturnas después del trabajo.
- Clarice Lispector hacía recorridos urbanos muy atentos a sensaciones mínimas y encuentros extraños.
- Henry David Thoreau veía las caminatas diarias como una práctica casi espiritual.
La sugerencia es ponerle una intención a la caminata. Luego salir a caminar y dejarte sorprender por la cotidianidad.
2.Ejercicio sin juicios
En el ejercicio de hoy vamos a honrar a nuestras ancestras. Vamos a escribir desde la voz de las mujeres de nuestro linaje materno, enfocándonos especialmente en la voz de nuestra tatarabuela: la madre de la madre de nuestra madre.
La intención no es escribir estrictamente desde su biografía, sino intuitivamente desde la información que nuestro cuerpo, nuestra imaginación y nuestros sentimientos nos arrojan en este momento.
Para empezar vamos a hacer un ejercicio de escritura rápida con la intención de poder plasmar las ideas que tenemos sin que nuestra mente alcance a juzgarnos.
La sugerencia es que escribas en forma de lista las ideas que te surgen cuando piensas en tu tatarabuela. A lo mejor has escuchado historias de ella o a lo mejor nadie te habló de ella. En cualquier caso, la idea es anotar en forma de lista rasgos de cómo nos la imaginamos. Por ejemplo:
- cómo era físicamente,
- a qué dedicaba su tiempo,
- qué sueños vivió y qué sueños le hubiera gustado poder vivir,
- qué sentimiento predominaba en ella,
- cuáles fueron los sucesos más importantes de su vida,
- qué escribía en el diario que guardaba debajo de su ropa en su cajón.
No necesitas escribir todo, solo lo que se te ocurra en este momento. Puedes poner un cronómetro de tres minutos o escribir lo más rápido que puedas una lista de 20 ideas sobre tu tatarabuela.
Para empezar escribe “Mi tatarabuela era” y a continuación enumera rápidamente todas las ideas que te surjan. Cuando llegues a la última idea, la idea 20, escribe “lo que más destaco de mi tatarabuela es” y completa la frase con la idea que te surja.

3.Ejercicio creativo
Vamos con el ejercicio de creatividad. Con base en las ideas que anotaste en el ejercicio anterior, escribe una pequeña historia, un poema o una crónica sobre tu tatarabuela. La sugerencia es dedicar 30 minutos para escribir.
Sugerencias
Si eliges escribir una historia: puedes narrar tres sucesos importantes de su vida y cómo la influenciaron. Por ejemplo, un suceso de su infancia, uno de su vida adulta y otro de sus últimos días.
Si eliges escribir un poema: puedes escribirlo como si fuera ella misma quien lo hubiera escrito en su diario y narrarlo en primera persona.
Si eliges una crónica: puedes narrar un día de su vida. Qué pasaba desde que se despertaba hasta que se iba a dormir.
Tu escrito no necesita ser perfecto, solo necesita existir.
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Nos vemos en el siguiente.
Escribiendo,
Carla